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Fecha: sábado, 28 de julio de 2012
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Día Nacional del Campesino

PALABRAS DE S.E. EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, SEBASTIÁN PIÑERA, EN CONMEMORACIÓN DEL DÍA NACIONAL DEL CAMPESINO

Placilla, 28 de Julio de 2012

Buenas tardes:

Hoy es el Día del Campesino, y para todos nosotros, no solamente para los campesinos, es un día muy importante, y por muchas razones.

En primer lugar, hay casi tres millones de chilenas y chilenos que viven del campo y que hacen del mundo rural, la vida de campo y de la agricultura, su forma de vida. Son los que todos los días se levantan al amanecer y muchas veces trabajan incansablemente durante el día para poder sacar los frutos de la tierra, en ese proceso tan noble y tan generoso que es el proceso de preparar la tierra, la siembra, el abono, el riego y la cosecha. Así están no solamente permitiendo a sus familias poder salir adelante, sino que haciendo un aporte gigantesco a nuestro país.

Lo digo con todas sus letras: no hay un país sano con una agricultura enferma. Por eso, desde el primer día que llegamos al Gobierno yo tengo grabado en el corazón y en la cabeza los compromisos que asumimos con la agricultura, con el campo y con el mundo rural de nuestro país.

Recuerdo esos 25 compromisos, y los podría decir de memoria uno a uno, porque fueron compromisos que significaron para nosotros algo muy importante, lograr que una persona que vive en el campo, que trabaja la tierra, que vive en el mundo rural, tenga las mismas oportunidades de desarrollo y de crecimiento que aquellas personas que viven en las ciudades.

Hemos trabajado muy intensamente para cumplir con esos compromisos. Está aquí con nosotros el director de INDAP, don Ricardo Ariztía, y a través de INDAP hemos logrado llegar a más de 180 mil pequeños agricultores con ayuda técnica, con ayuda en materia de abonos, fertilizantes, semillas, con asistencia en muchas materias de comercialización, y eso es un 40% más que lo que había el año 2010, cuando asumimos el Gobierno, a través de múltiples programas. Los PDTI, que están dirigidos precisamente a nuestros pueblos originarios, los Prodesal, que son programas de desarrollo que permiten a las familias que viven del campo, poder mirar el presente con más tranquilidad, con más confianza y, al mismo tiempo, poder mirar el futuro con más esperanza.

Yo escuché con mucha atención las palabras de Rigoberto, y quiero decirle que comparto mucho de lo que usted ha dicho, y quiero también compartir con ustedes los avances que hemos logrado en el mundo del campo, el mundo rural y el mundo de la agricultura.

Por de pronto, después de muchos años de estancamiento, el año pasado el mundo de la agricultura creció alrededor del 11%, es decir, volvió a crecer más rápido que el resto del país y empezó a recuperar el terreno que había perdido. Eso es bueno y positivo.

¿Cuáles fueron los compromisos y dónde están los avances?

En primer lugar, nos comprometimos a que teníamos que garantizar un trato justo e igualitario a nuestros productores agrícolas, y en dos frentes, el frente externo y el frente interno. Por eso dijimos que íbamos a modificar la Comisión de Salvaguardias, para terminar con la competencia desleal que muchas veces llega de afuera, en que agricultores de otros países del mundo compiten con nuestros agricultores, pero no en igualdad de condiciones, porque ellos tienen muchas veces un trato privilegiado.

Ya estamos reestructurando la Comisión de Distorsiones, acabamos de aplicar una salvaguardia al maíz partido, y sé que ésta es una zona en que la producción de maíz es muy importante, lo cual refleja que no son sólo intenciones, sino que son hechos concretos de darle a nuestros agricultores una competencia en igualdad de condiciones, terminando con la competencia desleal con productores extranjeros.

Pero además de eso, también sabemos que muchas veces dentro de nuestro país el precio que se le paga a nuestros agricultores no es el precio que corresponde y que a veces en los canales de intermediación, en los molinos y en la comercialización, se queda una parte del producto que corresponde a nuestros productores agrícolas.

Por eso creamos, dentro de la Fiscalía Nacional Económica, una fiscalía agrícola especial, que se dedica a velar permanentemente para que haya una competencia justa y para que realmente a los productores agrícolas les llegue el precio que corresponde por los productos que ellos con tanto esfuerzo extraen de la tierra.

Eso también está avanzando sustancialmente para generar condiciones de justicia y condiciones de un trato igualitario en nuestros productores agrícolas.

También nos comprometimos que en algunas circunstancias, cuando los mercados no están funcionando bien, Cotrisa iba a cumplir su rol de garantizar un precio justo y adecuado a nuestros productores. Ustedes vieron cómo en la temporada pasada Cotrisa actuó en forma oportuna, en forma intensa y esta temporada Cotrisa está preparada para cumplir su rol en plenitud. Me alegro mucho, Rigoberto, que usted, que es un buen dirigente, sepa mirar no solamente lo que falta, sino que también sabe apreciar lo que hemos avanzado, y ésta es la mejor forma de continuar avanzando.

Cotrisa está cumpliendo un rol que había dejado de cumplir, y que sin duda significa una tranquilidad y una confianza a nuestros productores, que van a recibir el precio que corresponde por los productos que ellos extraen de la tierra.

En materia de financiamiento, usted lo decía muy bien, estamos haciendo una profunda transformación tanto en Sercotec, en Corfo y en el Banco Estado, para adecuar esas instituciones a las necesidades de nuestros pequeños agricultores y no que los pequeños agricultores tengan que adecuarse a la rutina de esas instituciones.

Por de pronto, INDAP está haciendo un tremendo esfuerzo de financiamiento, llegando a más de 180 mil personas, con créditos en condiciones muy favorables, con tasas de interés que están muy por debajo de las tasas de mercado y con plazos que son mucho más extensos que los plazos de mercado, precisamente para acomodarse a las verdaderas necesidades de nuestro sector agrícola.

Pero eso no es todo, usted mencionaba el tema del riego. Nosotros hemos llevado adelante un plan de riego que habíamos descuidado en nuestro país, y esperamos poder aumentar en un 40% la capacidad de embalse de agua de nuestros ríos, porque usted sabe que hoy día cerca del 84% del agua simplemente se pierde. El agua que logramos embalsar no supera el 4% del agua de nuestros ríos.

Y, por tanto, sin duda, y especialmente cuando estamos con la amenaza del calentamiento global y del cambio climático, tenemos que asumir la responsabilidad del riego. Nadie mejor que el agricultor sabe el valor del agua. Si todos sabemos que el agua es vida, los agricultores son los que mejor lo saben, porque lo sienten en forma inmediata en su capacidad de poder producir los bienes y darle sustento a sus familias.

Estamos comprometidos con un proyecto de embalses como hacía mucho tiempo no teníamos en nuestro país. Hemos prácticamente duplicado los recursos destinados a la obras de riego, y no solamente en la construcción de embalses. Entre paréntesis, ustedes saben que el terremoto del año 2010 destruyó una enorme cantidad de embalses, canales, que fueron los primeros en ser reparados, porque teníamos plena conciencia de la importancia de contar con el agua para la temporada de riego del mismo año 2010.

Pero además de eso, estamos con un programa de impermeabilización de los canales, para evitar las filtraciones y las pérdidas de agua y con un agresivo programa de llegar con la tecnología del riego gota a gota y otras formas técnicas eficientes de riego, a los pequeños productores agrícolas. Programa que sin duda no logra satisfacer todas las necesidades, pero estamos avanzando a un ritmo mucho mayor que el que era tradicional en nuestro país, y eso es lo importante.

Y no es solamente el tema de la competencia, pagar los precios justos y terminar con la competencia desleal, no es solamente el tema de darle a nuestros agricultores el acceso al financiamiento, a la asesoría técnica y a la comercialización, para que puedan realmente mejorar su productividad, también están los fondos de reconversión, que hemos creado las líneas de largo plazo para que algunos agricultores puedan evolucionar desde cultivos de baja rentabilidad, hacia cultivos que tienen perspectivas más promisorias.

Hemos hecho un esfuerzo inmenso de apertura de los mercados. Hace pocos días, en la ciudad de Santiago, nos tocó firmar los acuerdos que nos abrieron al mercado agrícola chileno, los mercados de Corea del Sur y los mercados de China.

El propio ministro de Agricultura ha dedicado un esfuerzo inmenso en ir abriendo mercados, lo mismo logró con la apertura de los mercados de India a los productos agrícolas chilenos. Los higos, los arándanos, los ciruelos, la carne de ave, la carne de vacuno, y muchos productos más hoy día pueden ingresar a esos mercados, lo cual nos da una tremenda tranquilidad, porque ustedes saben que el mundo está pasando por graves problemas.

Europa, que era un mercado importante para nuestros productos, está en una profunda recesión. Estados Unidos, que también es un mercado importante para nuestros productos, está experimentando un estancamiento. Países como India y China, que eran los gigantes que crecían, han experimentado una tremenda desaceleración. Lo mismo está pasando en nuestro vecindario. Brasil creció menos del 1% durante el primer semestre de este año. Argentina está en una profunda desaceleración. Y, por tanto, un país como Chile tiene que trabajar intensamente por abrir los mercados mundiales. Especialmente un país como el nuestro, que tiene un patrimonio fito-zoosanitario que con tanto esfuerzo hemos conquistado y que tenemos que proteger y que además tiene tratados de libre comercio con prácticamente todas las economías importantes del mundo.

Abrir esos mercados significa nuevas oportunidades para nuestros productos agrícolas y nuevas oportunidades de bienestar para nuestros pequeños campesinos, pequeños agricultores.

Pero además de eso, y usted lo mencionó también Rigoberto, estamos haciendo una profunda transformación en nuestro sistema de capacitación. Porque es verdad, sólo el 7% del esfuerzo de capacitación en nuestro país llegaba al mundo rural, al mundo del campo, en circunstancias que el mundo rural y el mundo del campo representa un porcentaje muchísimo mayor de la fuerza de trabajo. Yo se lo aseguro a usted que va a cambiar y drásticamente. Sé que usted ha conversado con la ministra del Trabajo, que está concentrado en el esfuerzo de reformular íntegramente el sistema de capacitación, porque hoy día en todos los rubros se requiere capacitación, se requiere incorporar nuevas tecnologías, se requiere incorporar nuevos productos, se requiere incorporar nuevas formas de producir y, por tanto, la capacitación es esencial.

Pero además de eso, hemos hecho un esfuerzo gigantesco por mejorar la infraestructura del mundo rural. Si tuviéramos tiempo yo les podría contar todas las escuelas, todos los consultorios, todos los centros de salud familiar, todas las rutas y caminos que hemos pavimentado. Yo había estado hace unos 2 ó 3 años aquí en Placilla, y lo quiero felicitar señor alcalde, porque me encontré con una ciudad que está progresando con fuerza, con ritmo y uno ve cómo las cosas van para mejor.

Ahora, por supuesto, esto no significa que los problemas se hayan terminado, siguen habiendo muchos problemas. Les puedo asegurar a ustedes aquí, mirándolos a los ojos, que este Gobierno, el Gobierno de Chile que yo tengo el privilegio de presidir, tiene un compromiso de alma y de corazón con el mundo del campo, con el mundo rural, porque yo sé, y lo decía esa maravillosa canción de la Pérgola de las Flores, “el campo en noche de luna, no tiene comparación”. Pero también sé lo difícil que es la vida en el campo, lo que cuesta ganarse la vida, el esfuerzo que hacen ustedes todos los días para explotar la tierra y producir los alimentos que nos permiten ser un país fuerte y un país sano.

Por eso este compromiso va a seguir adelante, y cuando nos reunamos a revisar los avances en los 25 compromisos que celebramos con el mundo agrícola, vamos a poder apreciar que si bien nos queda mucho camino por recorrer, hemos logrado avances muy significativos.

Quiero también referirme a los temas que usted mencionaba, de La Araucanía.

Hace unos días el país se vio conmocionado por una ola de violencia en La Araucanía: quemas de viviendas, quemas de escuelas, incendio de liceos, atentados, asaltos. Ese camino no conduce a ninguna parte.

Por eso como Presidente de Chile, en protección de la inmensa mayoría de los chilenos que quiere vivir en paz, llamamos a una cumbre de seguridad, para ver cómo mejoramos la seguridad, cómo le damos tranquilidad a la gente de La Araucanía.

Pero obviamente eso no es el único camino, el Gobierno tiene la obligación de mantener el orden público, tiene la obligación de darles seguridad a las personas. No podemos permitir que una pequeña minoría, porque éstos no son los agricultores de La Araucanía, ni mucho menos el pueblo mapuche, sin duda que los agricultores de La Araucanía y el pueblo mapuche quieren progresar, quieren trabajar, quieren mejorar la calidad de vida de sus familias. Es una pequeña minoría, que se siente con el derecho de violar los derechos de todo el resto de sus compatriotas. Y eso, ningún Gobierno lo puede tolerar.

Pero, al mismo tiempo con que estamos resguardando la seguridad y el orden público, tenemos en La Araucanía un plan, que hemos llamado el Plan Araucanía, que es un plan de desarrollo económico y un plan también de recuperación, resguardo y proyección de la cultura, las tradiciones, el idioma, la historia de nuestros pueblos originarios, que son parte esencial del alma de Chile.

Por eso hoy día aprovecho de compartir con ustedes que como Presidente de Chile también he decidido llamar a una cumbre social en La Araucanía, en que no vamos a discutir los temas de seguridad, porque esos ya los hemos analizado y hemos tomado todas las medidas para recuperar la tranquilidad y la calma, que le causa un daño gigantesco a La Araucanía. Ustedes comprenderán que cuando una región aparece en la prensa con actos de esa naturaleza, se perjudica a la región entera, se caen las inversiones, disminuyen las potencialidades de crear trabajo.

Por eso esta cumbre de desarrollo social se va a orientar al otro componente, precisamente cómo crear más oportunidades, cómo mejorar la infraestructura rural, de caminos, de puentes, de escuelas, de consultorios, de hospitales. Cómo aumentar la productividad de los trabajadores que viven en La Araucanía, que junto a la Región del Biobío son las dos regiones más pobres de Chile.

Por tanto, trabajamos en los dos frentes, en el frente del desarrollo social para poder mejorar las condiciones y la calidad de vida, y también en el frente de mantener la seguridad y el orden público, porque son dos caminos que se complementan.

Además, hay un tercer frente, que es el frente de la cultura, el idioma, el lenguaje, las tradiciones, la historia de nuestros pueblos originarios que, como usted muy bien lo mencionaba, habitan nuestro territorio de mucho antes que llegaran los españoles, en el norte, en el centro y en el sur.

Por eso yo querría decir que este compromiso con el mundo agrícola se ha ido cumpliendo fielmente, porque los compromisos son para cumplir. Y sin duda que la agricultura está avanzando, y yo les quiero decir, yo veo un futuro muy promisorio para la agricultura chilena.

Hemos hecho la propuesta y el compromiso de transformar a Chile en una potencia agroalimentaria. ¿Qué significa eso? Que Chile pueda ser un país que exporta alimentos de calidad a los mercados más exigentes del mundo y que esa exportación, para lo cual hemos trabajado en abrir los mercados, se traduzca en mejores condiciones de vida, porque yo sé lo que más quieren las madres y los padres, en todas partes, y especialmente en el mundo rural, es poder progresar junto a su familia, que sus hijos puedan tener una vida más plena, una vida más próspera, que se puedan realizar como seres humanos.

A eso apunta esta estrategia de poner de pie a nuestro mundo agrícola, a nuestro mundo rural, a nuestro mundo del campo, para que las personas no tengan que emigrar a las ciudades en busca de oportunidades, sino que puedan encontrar las oportunidades en su propia tierra que los vio nacer, donde están sus seres queridos, donde están sus amores, donde están sus compromisos.

Y quiero decir que este programa para poder devolverle al campo su prosperidad y devolverle a la gente del campo el derecho a poder progresar y vivir dignamente, está en plena marcha. El crecimiento de la agricultura chilena el año pasado, que fue del 11%, muestra que vamos por buen camino.

Quiero compartir con ustedes cuáles son las preocupaciones que como Presidente de Chile yo tengo en este instante. Básicamente son tres preocupaciones.

La primera, la economía mundial. La economía mundial está pasando por una profunda crisis. Hoy día supimos que España, un país tan cercano a nosotros, tiene una tasa de desempleo del 25%. Uno de cada 4 españoles está sin trabajo. Y los menores de 25 años, la mitad está sin trabajo. España está en una profunda recesión, cada día más profunda. Lo mismo ocurre en Portugal, Grecia, Italia e Inglaterra. Y, por tanto, la economía mundial está en momentos muy difíciles. Cada día con más desempleo, con menos producto, disminuyendo los salarios y reduciendo los beneficios sociales.

Estados Unidos también está en una situación muy difícil. Lo mismo pasa con los grandes países, los gigantes del Asia, y con nuestros vecinos, aquí en América Latina.

Y, por tanto, en este contexto de un mundo con tanto problema, por supuesto que como Presidente yo tengo la responsabilidad de que Chile logre superar esa situación sin que esa recesión y sin que esa crisis se deje caer sobre nosotros. Eso requiere mucha responsabilidad y mucha fortaleza.

Yo me alegro que en medio de un mundo en crisis, Chile, y esto es mérito de todos los chilenos, sea un país que sigue creciendo, que sigue creando empleos, que sigue mejorando los salarios, que además de eso, reduce la pobreza y reduce la desigualdad. Sé que a algunos les molestó mucho que las cifras de la última encuesta CASEN mostraran que estábamos progresando en reducir la pobreza y en reducir las desigualdades. Eso es algo que debiera alegrarnos a todos los chilenos y chilenas de buena voluntad, porque Chile, a pesar de los progresos, sigue teniendo una pobreza que no es aceptable, y muy especialmente en el mundo rural, y sigue teniendo niveles de desigualdad que tampoco son aceptables.

Vamos a seguir luchando no solamente por hacer de Chile un país más próspero, sino que también hacer de Chile un país más justo, con mayor igualdad de oportunidades, con una cancha más nivelada, que las diferencias sean menores, y ojalá poder cumplir con el sueño de terminar con la pobreza extrema durante nuestro Gobierno, que es un compromiso que llevamos grabado a sangre y fuego en el corazón. Esa es una preocupación.

La segunda preocupación, la calidad de la política, ese debate que vemos todos los días, de puras descalificaciones, en que da la impresión como si fuéramos enemigos acérrimos, en circunstancias que somos todos chilenos. Podemos tener ideas distintas, pero todos tenemos el mismo compromiso y la misma responsabilidad, que es sacar adelante a nuestro país, proteger a nuestra población y especialmente a los sectores más vulnerables, a la clase media, al mundo rural y al mundo del campo.

Y, por tanto, yo hago un llamado, y nunca me voy a cansar de hacer este llamado, a recuperar el camino del diálogo, el camino de los acuerdos, el camino de la sensatez, el espíritu constructivo y terminar con tanta descalificación, con tanto obstruccionismo, que a la larga no conduce a ninguna parte. Sé que los chilenos nos piden, en estos momentos difíciles, un espíritu más constructivo, de más diálogo y de más colaboración. Esta también es una preocupación que yo sé que este Presidente comparte con muchos chilenos.

La tercera preocupación: a veces algunos quieren que en un día se resuelvan los problemas que se venían acumulando durante 20 años. Cuando uno fuerza la máquina y pretende que vaya más rápido de lo que puede ir, a veces simplemente termina descarrilándola.

Quién más que este Presidente quisiera avanzar más rápido en la creación de empleos, en la mejora de los salarios, en la reducción de la pobreza. Pero también tenemos que hacerlo en forma segura, construyendo sobre roca y no construyendo sobre arena. Eso a veces, el populismo, la irresponsabilidad y la demagogia prometen cosas que uno sabe que son imposibles de cumplir, y que uno sabe muy bien que si le diéramos el gusto a esas peticiones, lo único que estaríamos haciendo es pan para hoy día, pero desempleo, hambre y sufrimiento para mañana.

Por eso en estos tiempos difíciles de la economía mundial, en que Chile deslumbra en el mundo, el país de mayor crecimiento en América Latina, el país de mayor crecimiento en la OCDE, un país que ha logrado duplicar su tasa de crecimiento con respecto al gobierno anterior, que ha logrado multiplicar por tres veces su capacidad de creación de empleo, que ha logrado empezar nuevamente a reducir la pobreza, que desgraciadamente se había incrementado, que después de 20 años de estancamiento en las desigualdades, en nuestro país por fin las desigualdades empiezan a disminuir. Que además hemos podido avanzar con programas muy importantes, como el programa Bono mujer trabajadora, que acabamos de lanzar.

Quiero decirle a todas las mujeres trabajadoras de Chile que si ganan menos de 300 mil pesos y pertenecen al 30% de los hogares más vulnerables, además del salario que van a recibir por su trabajo, van a recibir un estímulo, una motivación, una compensación del Gobierno de Chile, equivalente al 20% de su salario. Es decir, dado que el salario mínimo son 193 mil pesos, van a recibir 34 mil pesos adicionales, para completar 227 mil pesos de ingreso mensual. Al Bono a la mujer trabajadora, se le suma el bono que existe para los jóvenes trabajadores. Y también el ingreso ético familiar, que ustedes saben que es otra manera de ayudar, colaborar para que juntos, el esfuerzo de las familias y el esfuerzo del Gobierno, poder darles a los chilenos más vulnerables y de clase media necesitada, mejores condiciones de vida.

Por eso, yo sé que hay muchos problemas, tengo plena conciencia que hay muchos chilenos que están sufriendo, que merecen un futuro mejor, que hay mucha pobreza, que hay mucha desigualdad. Pero sé también, y estoy seguro que todos los hombres y mujeres de buena voluntad reconocen que el país está avanzando a pie firme, en forma seria, en forma responsables, y así vamos a ir construyendo un Chile no solamente un país más libre y próspero, sino que también un Chile más justo y acogedor.

Por eso, creo que este Día del Campesino es una muy buena ocasión para mirar lo mucho que juntos hemos logrado, pero también para mirar hacia adelante y juntos trazar el camino que tendremos que recorrer, porque todavía nos quedan muchas cosas por hacer, muchos problemas por resolver, para que todos y cada uno de los chilenos en nuestro país pueda vivir con dignidad, pueda aprovechar en plenitud todas las capacidades que Dios les dio y podamos crecer y desarrollarnos junto a nuestras familias.

Por todo eso, quiero agradecer a la gente del campo, agradecer a la gente que trabaja la tierra, que vive en el mundo rural, agradecerles a todos ustedes por el esfuerzo que ustedes hacen para sacar adelante a sus familias y por el aporte que hacen para sacar adelante a nuestro querido Chile.

Muchas gracias.